Alejandra del Río Grela - La industria musical - Tendencias
Todo va a cambiar. Tecnología y evolución: adapatarse o desaparecer. Enrique Dans.
Todo el mundo se ha descargado alguna vez alguna canción a través de un programa P2P. De hecho,el uso de la red para descargarse música o películas es uno de los hábitos más generalizados, aceptados y extendidos entre la población y sin duda una de las maneras más convenientes y sencillas de obtener rápidamente un contenido.
La historia de la música se encuentra íntimamente vinculada con la de la tecnología. Con el progreso tecnológico, como todos sabemos, la industria musical tradicional que hasta entonces había funcionado muy bien (especialmente para las discográficas) da un giro radical. Napster, ese programa que un estudiante universitario de primero creó para compartir música con sus amigos, en menos de dos años se extendió por todo el mundo con más de 26 millones de usuarios verificados y se calcula que llegó a tener 90 millones. Hoy en día prácticamente toda la música la podemos encontrar en programas P2P. La música se ha liberado del soporte físico ya que prácticamente, si no toda, circula en la red libremente, ya sea por pago o P2P, por streaming, etc. El problema de todo esto no es realmente que con las descargas gratuitas de música un artista venda menos CDs. Eso, a quien realmente preocupa, es a las discográficas. Está comprobado que, efectivamente, si una persona descarga, luego no suele comprar el disco, pero también está comprobado que con la máxima difusión de la música que proporciona internet, los artistas ganan más dinero en conciertos y merchandising de lo que podrían ingresar con la venta de sus discos. Internet les promociona, les da a conocer y además gratis, y también hay que tener en cuenta que de la venta de música en soporte físico quien realmente saca tajada es la industria discográfica y todos sus intermediarios y no el propio artista. Esta claro que nadie va a dejar de escuchar música, lo que tiene que hacer la industria si quiere seguir sacando beneficios es ser razonables, y no pretender cobrar lo mismo por un contenido bajado de internet que no les produce gastos de explotación que por un disco de plástico que si se los produce. Como muy bien dice Enrique Dans, el autor de este libro, la industria musical tendrá que adaptarse o desaparecer. Y eso lo sabemos todos, lo que nadie sabe con total seguridad es qué camino y dirección tomará.
Industrias de la comunicación audiovisual. Jaume Duran y Lydia Sánchez.
Diferentes pronósticos sobre la Industria Musical que se podrían hacer viendo todos los antecedentes y cambios que se produjeron en esta industria los últimos años:
- La industria musical está apostando fuerte por las tecnologías que facilitan el DRM (Digital Rights Management). Tarde o temprano existirá algún sistema que permita una gestión más eficaz de los derechos digitales.
- Crecerá la distribución musical a través de los dispositivos móviles.
- Según la ley de Moore cada dos años crecerá exponencialmente el número de transistores que caben en un circuito integrado, si esto se aplicase a la memoria de los discos duros, en unos años cualquier persona podría almacenar en una de estas unidades toda la música existente. Con esto podría crearse un nuevo modelo de negocio en el que el cliente dispondría de toda la música y sólo tendría que pagar por lo que saliese nuevo.
- Discoteca virtual: La música se almacena en servidores de Internet desapareciendo su posesión física en dispositivos de almacenamiento.
- También se podría considerar que con todos los avances tanto en capacidad de almacenamiento y velocidad de acceso a la Red, en vez de tender a comprimir la música se crease un sistema de “música en Alta Definición”, desapareciendo formatos como el MP3.
- Desaparición del CD y DVD a favor del Blue-ray Disc.
- Las fuentes de ingresos para los artistas serán sobre todo procedentes de conciertos, merchandising y puede que también de derechos de autor.
- Una teoría económica llamada “la larga cola” dice que cada vez hay menos artistas de éxito masivo y cada vez más de menor éxito. Por ello, aunque no desaparecerán los conciertos, puede que sí lo hagan aquellos que normalmente se hacían en grandes estadios, ya que los nuevos artistas tienen menor poder de convocatoria.
- Desaparición del disco al ganar protagonismo la canción individualmente.
- Internet como una gran influencia en el consumidor.
Información sacada de fuentes de Internet
En los últimos años se han producido una serie de avances tecnológicos que transformaron las formas de producción y distribución musical y, con ellas, la industria discográfica en general. Internet y las descargas de música han transformado a esta industria. La música ya no se consume de la misma forma y la venta tradicional de contenidos musicales (discos) cae, mientras que su consumo a través de los nuevos formatos digitales sólo crece en los últimos años.
La tendencia actual es escuchar y descargar música a través de la web (la mayoría de forma gratuita) y este cambio en el comportamiento del consumidor hace que los sellos discográficos deban adaptar sus modelos de negocio a este nuevo panorama.
En el momento en el que aparece el MP3 y las conexiones a internet generalizadas se produce una explosión que todavía transitamos y que es lo que más ha afectado a la producción, consumo y distribución de productos musicales.
En España, todos coinciden en que la cultura es un bien que se debe proteger (88,5%), que las copias no autorizadas obstaculizan su desarrollo (62,5%), y que es necesaria una ley que proteja a los autores y sus obras (74,3%). Sin embargo, la gran mayoría opina también que los productos culturales deberían ser más baratos (90%), que la culpa de su precio es el exceso de intermediarios (discográficas, distribuidores, representantes) entre las obras y el público (89%), y que la mejor forma de acabar con la piratería es abaratar los bienes culturales (42%). Esto quiere decir que la gente usa Internet porque les permite acceder a bienes culturales que son demasiado caros.
El factor que explica estos costes no es otro que el margen de ganancia de las compañías discográficas. Es decir, que el problema de los derechos de autor en Internet no refiere tanto a los autores, ni tampoco a los consumidores, sino a la industria de la música y su manera de funcionar. Esto se demuestra con sólo consultar datos: Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), el reparto de un disco original en cualquier tienda de España por un valor de 15€ (precio medio habitual de un CD), sería el siguiente: un 9,4% corresponde a los autores (lo que equivale a 1,42 euros); un 13% del disco corresponde al distribuidor (2 euros); el 16% corresponden a los ingresos de hacienda a través del IVA (2,4 euros); el 26% es el beneficio de la tienda (un total de 4 euros); y los ingresos de la compañía discográfica alcanzan el 34,6% (supone 5,19 euros por disco). Por lo tanto el problema que hay detrás de todo esto no es el medio de distribución ni el sistema legal de protección de los derechos sino la estructura misma de la industria de la música, que debe adaptarse a a los nuevos cambios y también a la demanda de los consumidores.
Pero el impacto de Internet en el consumo de música no se refiere únicamente a su distribución por parte de las compañías discográficas sino que involucra también a los propios artistas que se distribuyen y promocionan a sí mismos a través de Internet. Porque el hecho es que tal como funciona la industria discográfica hoy en día, muchos músicos pueden beneficiarse (especialmente aquellos nuevos que se lanzan al mercado) de las oportunidades que brinda la red. Dadas las bajas ganancias que obtienen por cada venta en el sistema tradicional y la dificultad de llegar al mercado (cada año llegan al mercado mundial un total de 32 mil discos, de los cuales sólo 250 convencen a más de 10.000 compradores), las entradas a los conciertos se transforman para los artistas en la principal fuente de ingresos, y la difusión en publicidad y medios de promoción son una variable clave para poder sobrevivir. Entonces, si un artista no cuenta con suficiente apoyo de una discográfica, Internet aparece como una herramienta más que ideal: sólo es necesario publicar la obra en formato MP3 bajo una licencia Copyleft en sitios como MySpace o YouTube, con más de 64 y 41 millones de visitantes únicos al mes cada uno de ellos. Y lo cierto es que este tipo de estrategias funciona tan bien que más del 80% de los grupos y cantantes ofrece canciones de prueba en sus páginas web, y el 66% vende directamente sus discos a través de la Red. Casi todos utilizan Internet para exponer ideas y buscar inspiración, y nueve de cada diez acuden al mundo en línea para promocionar, anunciar o colgar su música.
Es decir, aún con una industria en plena transformación y en el medio de un debate sobre los derechos de autor, los músicos se las ingenian para seguir viviendo de sus propias creaciones.
En definitiva, nadie sabe lo que va a pasar pero podemos arriesgarnos y predecir algunos de los caminos y direcciones que la industria musical pueda tomar. Y el primero y el más importante es que estamos comprobando que la música seguirá existiendo y circulando siempre que la gente lo demande. La industria de la música se enfrenta hoy a un enorme desafío y la única dirección que puede seguir es la de adaptarse a los nuevos usuarios y demandas, a los nuevos formatos y vender el mismo producto con una nueva estrategia que convenza a los demandantes.
Alejandra del Río Grela - La industria musical - Tendencias
Todo va a cambiar. Tecnología y evolución: adapatarse o desaparecer. Enrique Dans.
Todo el mundo se ha descargado alguna vez alguna canción a través de un programa P2P. De hecho,el uso de la red para descargarse música o películas es uno de los hábitos más generalizados, aceptados y extendidos entre la población y sin duda una de las maneras más convenientes y sencillas de obtener rápidamente un contenido.
La historia de la música se encuentra íntimamente vinculada con la de la tecnología. Con el progreso tecnológico, como todos sabemos, la industria musical tradicional que hasta entonces había funcionado muy bien (especialmente para las discográficas) da un giro radical. Napster, ese programa que un estudiante universitario de primero creó para compartir música con sus amigos, en menos de dos años se extendió por todo el mundo con más de 26 millones de usuarios verificados y se calcula que llegó a tener 90 millones. Hoy en día prácticamente toda la música la podemos encontrar en programas P2P. La música se ha liberado del soporte físico ya que prácticamente, si no toda, circula en la red libremente, ya sea por pago o P2P, por streaming, etc. El problema de todo esto no es realmente que con las descargas gratuitas de música un artista venda menos CDs. Eso, a quien realmente preocupa, es a las discográficas. Está comprobado que, efectivamente, si una persona descarga, luego no suele comprar el disco, pero también está comprobado que con la máxima difusión de la música que proporciona internet, los artistas ganan más dinero en conciertos y merchandising de lo que podrían ingresar con la venta de sus discos. Internet les promociona, les da a conocer y además gratis, y también hay que tener en cuenta que de la venta de música en soporte físico quien realmente saca tajada es la industria discográfica y todos sus intermediarios y no el propio artista. Esta claro que nadie va a dejar de escuchar música, lo que tiene que hacer la industria si quiere seguir sacando beneficios es ser razonables, y no pretender cobrar lo mismo por un contenido bajado de internet que no les produce gastos de explotación que por un disco de plástico que si se los produce. Como muy bien dice Enrique Dans, el autor de este libro, la industria musical tendrá que adaptarse o desaparecer. Y eso lo sabemos todos, lo que nadie sabe con total seguridad es qué camino y dirección tomará.
Industrias de la comunicación audiovisual. Jaume Duran y Lydia Sánchez.
Diferentes pronósticos sobre la Industria Musical que se podrían hacer viendo todos los antecedentes y cambios que se produjeron en esta industria los últimos años:
- La industria musical está apostando fuerte por las tecnologías que facilitan el DRM (Digital Rights Management). Tarde o temprano existirá algún sistema que permita una gestión más eficaz de los derechos digitales.
- Crecerá la distribución musical a través de los dispositivos móviles.
- Según la ley de Moore cada dos años crecerá exponencialmente el número de transistores que caben en un circuito integrado, si esto se aplicase a la memoria de los discos duros, en unos años cualquier persona podría almacenar en una de estas unidades toda la música existente. Con esto podría crearse un nuevo modelo de negocio en el que el cliente dispondría de toda la música y sólo tendría que pagar por lo que saliese nuevo.
- Discoteca virtual: La música se almacena en servidores de Internet desapareciendo su posesión física en dispositivos de almacenamiento.
- También se podría considerar que con todos los avances tanto en capacidad de almacenamiento y velocidad de acceso a la Red, en vez de tender a comprimir la música se crease un sistema de “música en Alta Definición”, desapareciendo formatos como el MP3.
- Desaparición del CD y DVD a favor del Blue-ray Disc.
- Las fuentes de ingresos para los artistas serán sobre todo procedentes de conciertos, merchandising y puede que también de derechos de autor.
- Una teoría económica llamada “la larga cola” dice que cada vez hay menos artistas de éxito masivo y cada vez más de menor éxito. Por ello, aunque no desaparecerán los conciertos, puede que sí lo hagan aquellos que normalmente se hacían en grandes estadios, ya que los nuevos artistas tienen menor poder de convocatoria.
- Desaparición del disco al ganar protagonismo la canción individualmente.
- Internet como una gran influencia en el consumidor.
Información sacada de fuentes de Internet
En los últimos años se han producido una serie de avances tecnológicos que transformaron las formas de producción y distribución musical y, con ellas, la industria discográfica en general. Internet y las descargas de música han transformado a esta industria. La música ya no se consume de la misma forma y la venta tradicional de contenidos musicales (discos) cae, mientras que su consumo a través de los nuevos formatos digitales sólo crece en los últimos años.
La tendencia actual es escuchar y descargar música a través de la web (la mayoría de forma gratuita) y este cambio en el comportamiento del consumidor hace que los sellos discográficos deban adaptar sus modelos de negocio a este nuevo panorama.
En el momento en el que aparece el MP3 y las conexiones a internet generalizadas se produce una explosión que todavía transitamos y que es lo que más ha afectado a la producción, consumo y distribución de productos musicales.
En España, todos coinciden en que la cultura es un bien que se debe proteger (88,5%), que las copias no autorizadas obstaculizan su desarrollo (62,5%), y que es necesaria una ley que proteja a los autores y sus obras (74,3%). Sin embargo, la gran mayoría opina también que los productos culturales deberían ser más baratos (90%), que la culpa de su precio es el exceso de intermediarios (discográficas, distribuidores, representantes) entre las obras y el público (89%), y que la mejor forma de acabar con la piratería es abaratar los bienes culturales (42%). Esto quiere decir que la gente usa Internet porque les permite acceder a bienes culturales que son demasiado caros.
El factor que explica estos costes no es otro que el margen de ganancia de las compañías discográficas. Es decir, que el problema de los derechos de autor en Internet no refiere tanto a los autores, ni tampoco a los consumidores, sino a la industria de la música y su manera de funcionar. Esto se demuestra con sólo consultar datos: Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), el reparto de un disco original en cualquier tienda de España por un valor de 15€ (precio medio habitual de un CD), sería el siguiente: un 9,4% corresponde a los autores (lo que equivale a 1,42 euros); un 13% del disco corresponde al distribuidor (2 euros); el 16% corresponden a los ingresos de hacienda a través del IVA (2,4 euros); el 26% es el beneficio de la tienda (un total de 4 euros); y los ingresos de la compañía discográfica alcanzan el 34,6% (supone 5,19 euros por disco). Por lo tanto el problema que hay detrás de todo esto no es el medio de distribución ni el sistema legal de protección de los derechos sino la estructura misma de la industria de la música, que debe adaptarse a a los nuevos cambios y también a la demanda de los consumidores.
Pero el impacto de Internet en el consumo de música no se refiere únicamente a su distribución por parte de las compañías discográficas sino que involucra también a los propios artistas que se distribuyen y promocionan a sí mismos a través de Internet. Porque el hecho es que tal como funciona la industria discográfica hoy en día, muchos músicos pueden beneficiarse (especialmente aquellos nuevos que se lanzan al mercado) de las oportunidades que brinda la red. Dadas las bajas ganancias que obtienen por cada venta en el sistema tradicional y la dificultad de llegar al mercado (cada año llegan al mercado mundial un total de 32 mil discos, de los cuales sólo 250 convencen a más de 10.000 compradores), las entradas a los conciertos se transforman para los artistas en la principal fuente de ingresos, y la difusión en publicidad y medios de promoción son una variable clave para poder sobrevivir. Entonces, si un artista no cuenta con suficiente apoyo de una discográfica, Internet aparece como una herramienta más que ideal: sólo es necesario publicar la obra en formato MP3 bajo una licencia Copyleft en sitios como MySpace o YouTube, con más de 64 y 41 millones de visitantes únicos al mes cada uno de ellos. Y lo cierto es que este tipo de estrategias funciona tan bien que más del 80% de los grupos y cantantes ofrece canciones de prueba en sus páginas web, y el 66% vende directamente sus discos a través de la Red. Casi todos utilizan Internet para exponer ideas y buscar inspiración, y nueve de cada diez acuden al mundo en línea para promocionar, anunciar o colgar su música.
Es decir, aún con una industria en plena transformación y en el medio de un debate sobre los derechos de autor, los músicos se las ingenian para seguir viviendo de sus propias creaciones.
En definitiva, nadie sabe lo que va a pasar pero podemos arriesgarnos y predecir algunos de los caminos y direcciones que la industria musical pueda tomar. Y el primero y el más importante es que estamos comprobando que la música seguirá existiendo y circulando siempre que la gente lo demande. La industria de la música se enfrenta hoy a un enorme desafío y la única dirección que puede seguir es la de adaptarse a los nuevos usuarios y demandas, a los nuevos formatos y vender el mismo producto con una nueva estrategia que convenza a los demandantes.