El ocio es un tiempo que se dedica a los placeres que no son útiles, pero sí bonitos ya que no tiene ninguna finalidad en contraposición con el trabajo.
Al ocio también lo podemos llamar acciones lúdicas porque no sólo es para pasar el tiempo o para entretenerse, sino para disfrutar de los que se hace.
Las acciones lúdicas tienes unas características especiales:
Pertenecen a las que contienen el fin dentro de sí mismas.
Tienen lugar en un tiempo distinto al normal.
Las acciones lúdicas tienen que ver con la alegría, la risa, la fiesta…
El hombre para ser feliz necesita jugar, por eso los niños son más felices, porque les basta con jugar.
En el juego es esencial que se lleve a cabo una representación de algo que no es real como si lo fuera. El juego tiene el don de poder cambiarnos de realidad.
Actualmente, no podríamos vivir sin los medios de telecomunicación. Son tecnologías que dan de lleno en nuestro conocimiento y conducta, son realidades que
nos llegan como algo inmediato aunque aparezcan a través de una pantalla. El problema es cuando las personas no distinguen entre la realidad y llenan su vida
con lo que le llega por la pantalla. Con esto aparecen dependencias a los soportes tecnológicos, sea televisión, ordenador, videojuegos… el hombre hace su imagen
del mundo desde lo que ve por la pantalla. El hombre es mucho más receptivo al lenguaje audiovisual que al lenguaje oral, con lo que lo importante de la cultura de
la pantalla es que no pierda sus sentido humano. Hay que tener claro lo que es ficción y lo que no, porque sino la pantalla nos absorbe y crea una dependencia total,
ya que no hay distinción entre lo que es verdad y lo que no lo es.
YEPES STORK, R. (2006): Fundamentos de antropología. Un ideal de la excelencia humana; pp.165-167, 252-253, 280-283. Pamplona. EUNSA.
Al ocio también lo podemos llamar acciones lúdicas porque no sólo es para pasar el tiempo o para entretenerse, sino para disfrutar de los que se hace.
Las acciones lúdicas tienes unas características especiales:
En el juego es esencial que se lleve a cabo una representación de algo que no es real como si lo fuera. El juego tiene el don de poder cambiarnos de realidad.
Actualmente, no podríamos vivir sin los medios de telecomunicación. Son tecnologías que dan de lleno en nuestro conocimiento y conducta, son realidades que
nos llegan como algo inmediato aunque aparezcan a través de una pantalla. El problema es cuando las personas no distinguen entre la realidad y llenan su vida
con lo que le llega por la pantalla. Con esto aparecen dependencias a los soportes tecnológicos, sea televisión, ordenador, videojuegos… el hombre hace su imagen
del mundo desde lo que ve por la pantalla. El hombre es mucho más receptivo al lenguaje audiovisual que al lenguaje oral, con lo que lo importante de la cultura de
la pantalla es que no pierda sus sentido humano. Hay que tener claro lo que es ficción y lo que no, porque sino la pantalla nos absorbe y crea una dependencia total,
ya que no hay distinción entre lo que es verdad y lo que no lo es.
YEPES STORK, R. (2006): Fundamentos de antropología. Un ideal de la excelencia humana; pp.165-167, 252-253, 280-283. Pamplona. EUNSA.