De este trabajo, este apartado de Antecedentes es el único que hay que utilizar para la preparación del examen de Comunicación e Industrias Culturales. La música ya existía desde hacía miles de años y fue transmitida por tradición oral. Posteriormente, apareció el fenómeno del mecenazgo, por el que determinados nobles y aristócratas adinerados financiaban la creación artística de algunos compositores.
Fue en el siglo XIX cuando empezó a generarse cierto negocio, que por estos años, se limitaba a la edición y venta de partituras musicales. Con la invención del fonógrafo de Thomas Edison (1877) se dio el salto a la música grabada. Pronto aparecieron nuevos competidores como el gramófono de Berliner (1880) o la compañía Columbia Phonograph de Bell.
Fonógrafo de Edison
Gramófono
En 1900, las ventas de fonógrafos generaban un volumen de negocio de más de un millón de dólares al año y se comenzaron a vivir los primeros conflictos entre los distintos formatos de edición. También surgió la polémica sobre si las obras musicales deberían de estar al alcance de cualquier persona.
En la primera década del siglo XX, aparecen los tres primeros sellos discográficos importantes: Edison, Victor y Columbia. En 1920 ya existían 150 empresas destinadas a la fabricación de discos y aparatos de reproducción, lo cual saturaba un poco el sector, provocando una pequeña crisis en la industria.
En los años siguientes surgirían nuevos avances tecnológicos, la entrada de la música negra en el comercio, y en 1937 las primeras emisiones en FM que supusieron un gran impulso para la música popular (además de una mejora cualitativa). En España la FM no llegaría hasta 1957 con RNE.
Durante los años 40, en EEUU se vivió un interesante episodio que ejemplifica las difíciles relaciones que existían entre los distintos actores del negocio musical. Las emisoras de radio pagaban un canon a las discográficas por la música que sonaba en la radio. Petrillo, presidente de la Federación Americana de Músico, empezó en 1942 una campaña para reivindicar los derechos de de los músicos a cobrar por la emisiones de sus obras. Ante la negativa de las discográficas, Petrillo convocó una huelga general que duró desde el verano del 42 hasta noviembre del 1944. En todo este período no se grabó ningún disco (excepto los que iban destinados al frente militar).
En los mismos años 40, aparece el magnetófono de cinta ( Ampex) y los discos de vinilo. El 20 de junio de 1948, en Nueva York, el empleado de la compañía Columbia Broadcasting System, Peter Goldmark, presentó los LP, que se convirtieron en el medio de distribución con más años en el mercado. los legendarios discos Long Play (LP)supusieron una gran revolución en el mercado de la música.
Magnetófono
Sin embargo, su constante reproducción generaba tal desgaste quela calidad del sonido acababa por ser deficiente, además de que existía el riesgo de que se rayaran.
Otro inconveniente la dificultad para hacer que los tocadiscos fueran portátiles, tanto por el tamaño de los LP como por el mecanismo de reproducción. También arrancaron las primeras emisiones de televisión en países como Reino Unido, Francia, Alemania y la Unión Soviética (en España no llegó hasta 1956). La televisión también tuvo grandes repercusiones para la industria musical poniendo como ejemplo el show de Ed Sullivan de la CBS el cual incluía numerosas actuaciones musicales y contribuyó claramente a impulsar las carreras de muchísimos artistas.
En la década de los 50, la industria musical llegó a su madurez. Las cinco principales discográficas del momento eran Columbia, Decca, Mercury, Capitol, y RCA Victor, que acababa de lograr posiblemente el fichaje más determinante de la historia de la música: Elvis Presley.
A partir de 1954, las listas de éxitos fueran dominadas por artistas de pequeños sellos discográficos independientes, lo que causó un notable descenso en las ventas de las grandes compañías. También emergió cierta industria discográfica en España, destacando la aparición del sello Belter (1954).
Así pues a mediados del siglo XX, podemos hablar de una industria musical consolidada y con todos sus ingredientes: tecnología madura y al alcance de casi todos, sellos discográficos potentes, espacios musicales en radio y televisión, listas de éxitos y , por supuesto, artistas. La música se convierte, de esta forma, en un negocio organizado. Las posibilidades de almacenamiento musical y otros nuevos medios de difusión fueron aprovechadas por las discográficas para hacer del mundo musical un mercado de masas que podían controlar de acuerdo con sus intereses (orientar los gustos del mercado para después crear productos que tengan éxito, por ejemplo). Esto se refleja en artistas como el ya citado Elvis, cuyo éxito configuró la cadena de valor (discográficas, managers....), vigente en la actualidad, de la industria musical.
Este modelo de negocio se vio favorecido por la poca repercusión técnica que supuso esta etapa, ya que este hecho configuraba un mercado mucho más simple. Tan solo cabe destacar la introducción de los discos con sonido estéreo en 1958 y el walkman en 1979, este último fue de gran importancia por configurar por primera vez la movilidad en la música.
A nivel artístico, entre los 50 y los 90, la música popular evolucionó rápidamente y en múltiples direcciones (rock, hard-rock, reggae….) y se instauró definitivamente el fenómeno de globalización musical a través de los medios de comunicación de masas (televisión, radio...). Uno de estos medios fue el festival musical que tuvo mucho peso durante los años 70, siendo el primero de ellos el festival de la isla de Wight y uno de los más exitosos y celebres el festival de Woodstock en 1969.
El famoso Woodstock del 69
La radio y la televisión jugaron un papel indispensable para que la industria discográfica pudiera acercar sus productos a los consumidores. El gran salto a la televisión se dio en 1981 gracias al nacimiento de la cadena MTV. Esta promoción, y en general también en el resto de la televisión y de la radio, hizo que la industria musical dominara las técnicas (producción, marketing, la imagen de los artistas….) para crear éxitos musicales de alcance internacional. Este “control” se vería afectado por la llegada de la era digital y, consecuentemente, de la piratería.
Podemos situar el inicio de la era digital en 1982 con la llegada del Compact Disc (CD) que supuso la sustitución del disco de vinilo. Esto se refleja en algunos datos de 1990 que muestran su veloz implantación en el mercado: en esos años Estados Unidos vendió 288 millones de CD y 9,2 millones de reproductores de este tipo.
Tanto Sony como Philips (empresas pioneras en la creación del CD) se dieron cuenta de que era posible copiar el conjunto de ceros y unos que formaban la información del CD, de hecho, en 1991, salió al mercado el CD-Recordable, que permitía grabar información digital en él a través de un dispositivo lanzado ese mismo año, pero como las copias de los casetes no habían alterado a la industria musical (ya que suponían una pérdida de calidad considerable, característica que el CD mantenía intacta) las discográficas no reaccionaron en un principio.
El panorama cambió con la llegada de Internet en 1993. La primera incursión de la música en este sector se hizo a través de fans que hacían páginas web para poder encontrar otra gente con la que compartir sus gustos musicales. Aquí, ya se produjo la primera reacción de las discográficas, que crearon las primeras páginas web oficiales de sus artistas.
El siguiente paso fueron las enciclopedias web que ordenaban los contenidos musicales de la web, así comofacilitaban la búsqueda de artistas por parte de los usuarios, ejemplo de esto son All Music Guide y The Ultimate Band List. Otro aspecto importante fueron las páginas que contenían las letras de las canciones, que hizo que las discográficas iniciaran de una vez por todas las demandas contra páginas web que se dedicaban a esta función, la más célebre www.lyrics.ch, clausurada una vez resuelto el juicio.
Internet seguía evolucionando y ya se podían ver páginas para escuchar música, como Real Networks,que cerraron rápidamente por la veloz reacción de las discográficas. Para compensar este detalle, las compañías lanzaron al mercado empresas como CDNow que permitían comprardiscos a través de Internet. Estas tuvieron mucho éxito, pero no eran más que una mera adaptación a la red del comercio internacional, y no evitarían el problema posterior de la piratería.
En 1997, llegó el mp3 de la mano de Brandenburg. La tecnología mp3 ofrecía una comprensión de audio mucho mayor que reducía hasta diez veces el tamaño de los archivos. Esto hizo que empezaran a nacer portales donde descargar música gratuita, pero que fueron cerrados rápidamente a causa de demandas. En 1998, nace Napster (creado por Shawn Fanning) basado en un sencillo programa que permitía compartir archivos musicales. Nació con el objetivo de compartir dichos archivos entre un círculo de amigos y en poco tiempo se convertiría en un programa utilizado por miles de personas en todo el mundo. La RIAA (Recording Industry Association of America) puso una denuncia en 1999 que terminaría con el cierre de Napster en 2001.
Pero una vez diseñado el prototipo del programa, ninguna demanda fue suficiente pues surgieron las llamadas redes P2P (Kazaa, Emule...). Estas suponían una evolución de Napster, pues imposibilitaba el bloqueo del programa aunque se cerrase el sistema central. Esto hizo que estas redes fueran un paso más allá que las discográficas pues estas no podían iniciar un proceso judicial ya que tendrían que denunciar a todos los usuarios para clausurar el programa, por lo que su evolución se mantuvo imparable. Estas redes se financian desde dos puntos de vista; desde el llamado adware: pequeños programas ocultos dentro del software que contienen publicidad no deseada para los usuarios y desde el llamado spyware: recopilación de datos personales sobre la actividad de los usuarios en Internet.
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Otros servidores P2P
El siguiente artículo del ABC, habla sobre cómo nació toda esta forma de distribución gratuita de música con Napster.
La industria discográfica reaccionó rápidamente e instauró una serie de técnicas para frenar la piratería que no tuvieron mucho éxito: demandas, campañas para desprestigiar el mp3 y de sensibilización sobre los derechos de autor, canciones falsas en las redes P2P, inversiones en investigación de programas anti-copia,....
Pero no era la única amenaza contra las discográficas que se desarrollaba a principios del siglo veintiuno, sino que la venta ilegal de CD´s piratas invadían en el mercado. En España esto tuvo tanta repercusión que supuso un 20% de la venta de discos en el año 2003 y se le empezó a llamar top manta. Así, la industria musical española había perdido 17 millones de euros. A pesar de ello, ese mismo año, el balance económico del sector fue positivo debido al éxito del formato televisivo Operación Triunfo, que disparó las ventas de CDs. Sin embargo, para disminuir el daño de las ventas ilegales, la industria discográfica decidió probar suerte con los sistemas de protección anticopia. Todos los intentos resultaron fallidos: primero porque los sistemas anticopia suponían romper el contrato entre consumidores y discográficas. Los primeros habían comprado sus discos a los segundos con la premisa de que los podrían copiar y reproducir con cualquier reproductor de CD. En segundo lugar, por mucho que la industria invirtiese en sistemas anticopia siempre habría alguien dispuesto a dedicar su tiempo a romper esa protección. Ante un panorama en el que millones de personas acudía a las redes P2P, las 5 principales discográficas internacionales decidieron crear sus propios servicios legales de venta de música por Internet: MusicNet (BMG, EMI y Warner) y PressPlay (Universal Music y Sony). Ambos servicios, lanzados en 2001, tenían en común que el modelo de negocio era la suscripción y que la música que vendían se limitaba a la editada por las discografías que formaban la alianza. El modelo de negocio por suscripción nunca llegó a captar la atención de suficientes consumidores. La cuota mensual resultaba excesiva para los más jóvenes y el hecho de que sólo se ofreciera música de determinados catálogos, era una barrera insuperable para captar clientes. En 2002 PressPlay y MusicNet empezaron a negociar acuerdos para compartir sus catálogos. Paralelamente, PressPlay fue adquirida por Roxio, que acababa de comprar en una subasta los restos de Napster. Juntando ambos elementos (la estructura de PressPlay y la marca Napster) Roxio lanzó al mercado en 2003 un nuevo servicio de suscripción llamado Napster 2,0.Cuando ya todo el mundo daba por imposible que los servicios legales de música en Internet pudieran competir con las redes P2P, aparece iTunes Music Store, inaugurado por Steve Jobs en 2003. Este proyecto se diferenciaba de los anteriores en que: no se trataba de un servicio de suscripción, sino de venta de canciones, una a una. Desde el primer día había cientos de miles de canciones disponibles, de los principales sellos del mundo y las canciones se comercializaban a un precio asequible (0,99 dólares). Las canciones compradas se obtenían en un formato propietario llamado AAC que tenía ciertas limitaciones. Los archivos descargados no se podían convertir a MP3 ni ser reproducidos en otros ordenadores ni dispositivos. La buena imagen de marca, sin duda contribuyó a que los consumidores vieran con buenos ojos la iniciativa de Apple. Así, con iTunes y el Ipod, Steve Jobs integró dispositivo y servicio de venta de música. En los primeros 5 días la iTunes Music Store había vendido más de 1.000.000 de canciones.
Aparato de mp3
En la siguiente página web podemos encontrar muchos sellos discográficos independientes, con los discos que publicaron y los años de publicación. Podemos ver gran variedad de empresas discográficas.
Mientras el sector discográfico estaba preocupado por la caída de ventas, ocurrían otros fenómenos relacionados con la industria. En 1998, la operadora de telefonía finlandesa Radiolinja lanzó el primer servicio de descargas de melodías para móviles a través de SMS. El servicio tuvo un éxito espectacular y enseguida lo adoptaron casi todas las operadoras móviles especialmente en Asia y Europa. En España, se comercializaban tonos al precio de un SMS premiun: 0,90€ + IVA. Las casualidades de la vida hicieron coincidir el auge de los ringtones con las críticas populares más duras hacia las discográficas por el precio de los CD. Cuando comprobaron que las descargas de ringtones eran un auténtico negocio, varias empresas evolucionaron el sistema y desarrollaron los llamados politonos. Años más tarde, cuando los móviles ya eran capaces de reproducir música de verdad se lanzaron los tonos reales. En 2005, el negocio mundial de los ringtones ascendía a 2.000 millones de dólares. La SGAE entendió la oportunidad mucho antes y desde el primer día recaudaba una parte de los ingresos obtenidos en concepto de derechos de autor. Las discográficas, sin embargo, aterrizaron en el negocio cuando ya se trataba de vender fragmentos de canciones o canciones enteras a través del móvil.
Cuando el descenso en las ventas de CD ya era una evidencia en España, la SGAE, ante la pérdida de ingresos por la venta de discos, promovió la creación de un canon aplicable a los CD vírgenes, cuya recaudación iría destinada a los autores. La petición se basaba en dos argumentos: El primero era que en España ya existía una ley que imponía un canon a la venta de casetes y cintas de vídeo, pero la ley había que dado anticuada ante los nuevos dispositivos. La segunda razón era que la inmensa mayoría de los CD vírgenes eran usados por los consumidores para hacer copias de otros CD musicales. Este último dato era de algún modo una evidencia, pero al mismo tiempo resultaba indemostrable. Las asociaciones de consumidores organizaron varias campañas en contra del canon y entre los propios artistas también hubo discrepancias sobre su aplicación en particular y sobre la gestión de los derechos de autor por parte de la SGAE. Ante este revuelto panorama, varios artistas mostraron públicamente su disconformidad con las prácticas habituales de la industria musical y con el trato que se les daba. Una alternativa al sistema establecido de gestión de los derechos de autor fue la creación de Creative Commons que estableció nuevos tipos de licencias en las que el propio creador decide hasta que punto quiere controlar la distribución de su obra e incluso si desea cederla al dominio público.
A partir de aquí podéis no tenerlo en cuenta, porque son datos que corresponden a las siguientes partes del trabajo; son datos actuales y no antecedentes.
Los últimos datos de la industria musical, hablan de un crecimiento del negocio en todas sus vertientes, excepto en la venta de CD. La industria musical ha visto como aumentaban sus pérdidas año tras año desde enero del año 2000. En el año 2011 la industria musical ha tenido unas pérdidas del veinte por ciento más que el año 2010. Según un informe de la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI), las razones para esta caída encuentran sus culpables principalmente en la piratería y en las redes P2P. Dicho informe afirma que el 45% de los internautas españoles descargan música ilegalmente en estos portales. Dicho porcentaje es el mayor del mundo, seguido por Brasil un 44%. El IFPI también declaró que el Gobierno español no podrá solucionar el problema tan solo con la ley Sinde y critica su lentitud (la del Gobierno) para adaptarse a nuevas propuestas.
Los artistas españoles también consideran de qué parte de la culpa reside en el Gobierno y defienden redes como Spotify para distribuir música. Tan solo le ponen una pega; la caída de los artistas noveles. Tampoco a los artistas consagrados les va especialmente bien en este campo ya que han visto como sus ventas han bajado considerablemente. La música en directo es una de las vías que más se están explotando para hacer frente a las carencias de las otras formas de explotación.
Por estas razones, muchos sectores creen que el principal culpable son las empresas telefónicas que se benefician de estas descargas más que ningún otro organismo. La asociación de discográficas independientes de España ha propuesto a varios operadores crear una banda ancha diferenciada a los usuarios que paguen por una cuota de música, pero no han obtenido respuesta, lo que demuestra su clara intención de beneficio a partir de las descargas ilegales.
Por último acabaremos con un breve vídeo que resume en poquísimo tiempo la evolución de los formatos en los que consumimos música durante toda la historia:
BIBLIOGRAFÍA: DURÁN, J. y SÁNCHEZ, L. (eds.) (2008): Industrias de la comunicación audiovisual. Barcelona. Publicacions i edicions Universitat de Barcelona. [Consulta: marzo del 2012] La fecha de consulta solo se pone para las referencias de Internet, por si el contenido del enlace es eliminado en algun momento.
De este trabajo, este apartado de Antecedentes es el único que hay que utilizar para la preparación del examen de Comunicación e Industrias Culturales.
La música ya existía desde hacía miles de años y fue transmitida por tradición oral. Posteriormente, apareció el fenómeno del mecenazgo, por el que determinados nobles y aristócratas adinerados financiaban la creación artística de algunos compositores.
Fue en el siglo XIX cuando empezó a generarse cierto negocio, que por estos años, se limitaba a la edición y venta de partituras musicales.
Con la invención del fonógrafo de Thomas Edison (1877) se dio el salto a la música grabada. Pronto aparecieron nuevos competidores como el gramófono de Berliner (1880) o la compañía Columbia Phonograph de Bell.
En 1900, las ventas de fonógrafos generaban un volumen de negocio de más de un millón de dólares al año y se comenzaron a vivir los primeros conflictos entre los distintos formatos de edición. También surgió la polémica sobre si las obras musicales deberían de estar al alcance de cualquier persona.
En la primera década del siglo XX, aparecen los tres primeros sellos discográficos importantes: Edison, Victor y Columbia. En 1920 ya existían 150 empresas destinadas a la fabricación de discos y aparatos de reproducción, lo cual saturaba un poco el sector, provocando una pequeña crisis en la industria.
En los años siguientes surgirían nuevos avances tecnológicos, la entrada de la música negra en el comercio, y en 1937 las primeras emisiones en FM que supusieron un gran impulso para la música popular (además de una mejora cualitativa). En España la FM no llegaría hasta 1957 con RNE.
Durante los años 40, en EEUU se vivió un interesante episodio que ejemplifica las difíciles relaciones que existían entre los distintos actores del negocio musical. Las emisoras de radio pagaban un canon a las discográficas por la música que sonaba en la radio. Petrillo, presidente de la Federación Americana de Músico, empezó en 1942 una campaña para reivindicar los derechos de de los músicos a cobrar por la emisiones de sus obras. Ante la negativa de las discográficas, Petrillo convocó una huelga general que duró desde el verano del 42 hasta noviembre del 1944. En todo este período no se grabó ningún disco (excepto los que iban destinados al frente militar).
En los mismos años 40, aparece el magnetófono de cinta ( Ampex) y los discos de vinilo. El 20 de junio de 1948, en Nueva York, el empleado de la compañía Columbia Broadcasting System, Peter Goldmark, presentó los LP, que se convirtieron en el medio de distribución con más años en el mercado. los legendarios discos Long Play (LP)supusieron una gran revolución en el mercado de la música.
Sin embargo, su constante reproducción generaba tal desgaste quela calidad del sonido acababa por ser deficiente, además de que existía el riesgo de que se rayaran.
Otro inconveniente la dificultad para hacer que los tocadiscos fueran portátiles, tanto por el tamaño de los LP como por el mecanismo de reproducción. También arrancaron las primeras emisiones de televisión en países como Reino Unido, Francia, Alemania y la Unión Soviética (en España no llegó hasta 1956). La televisión también tuvo grandes repercusiones para la industria musical poniendo como ejemplo el show de Ed Sullivan de la CBS el cual incluía numerosas actuaciones musicales y contribuyó claramente a impulsar las carreras de muchísimos artistas.
En la década de los 50, la industria musical llegó a su madurez. Las cinco principales discográficas del momento eran Columbia, Decca, Mercury, Capitol, y RCA Victor, que acababa de lograr posiblemente el fichaje más determinante de la historia de la música: Elvis Presley.
A partir de 1954, las listas de éxitos fueran dominadas por artistas de pequeños sellos discográficos independientes, lo que causó un notable descenso en las ventas de las grandes compañías. También emergió cierta industria discográfica en España, destacando la aparición del sello Belter (1954).
Así pues a mediados del siglo XX, podemos hablar de una industria musical consolidada y con todos sus ingredientes: tecnología madura y al alcance de casi todos, sellos discográficos potentes, espacios musicales en radio y televisión, listas de éxitos y , por supuesto, artistas. La música se convierte, de esta forma, en un negocio organizado. Las posibilidades de almacenamiento musical y otros nuevos medios de difusión fueron aprovechadas por las discográficas para hacer del mundo musical un mercado de masas que podían controlar de acuerdo con sus intereses (orientar los gustos del mercado para después crear productos que tengan éxito, por ejemplo). Esto se refleja en artistas como el ya citado Elvis, cuyo éxito configuró la cadena de valor (discográficas, managers....), vigente en la actualidad, de la industria musical.
Este modelo de negocio se vio favorecido por la poca repercusión técnica que supuso esta etapa, ya que este hecho configuraba un mercado mucho más simple. Tan solo cabe destacar la introducción de los discos con sonido estéreo en 1958 y el walkman en 1979, este último fue de gran importancia por configurar por primera vez la movilidad en la música.
A nivel artístico, entre los 50 y los 90, la música popular evolucionó rápidamente y en múltiples direcciones (rock, hard-rock, reggae….) y se instauró definitivamente el fenómeno de globalización musical a través de los medios de comunicación de masas (televisión, radio...). Uno de estos medios fue el festival musical que tuvo mucho peso durante los años 70, siendo el primero de ellos el festival de la isla de Wight y uno de los más exitosos y celebres el festival de Woodstock en 1969.
La radio y la televisión jugaron un papel indispensable para que la industria discográfica pudiera acercar sus productos a los consumidores. El gran salto a la televisión se dio en 1981 gracias al nacimiento de la cadena MTV. Esta promoción, y en general también en el resto de la televisión y de la radio, hizo que la industria musical dominara las técnicas (producción, marketing, la imagen de los artistas….) para crear éxitos musicales de alcance internacional. Este “control” se vería afectado por la llegada de la era digital y, consecuentemente, de la piratería.
Podemos situar el inicio de la era digital en 1982 con la llegada del Compact Disc (CD) que supuso la sustitución del disco de vinilo. Esto se refleja en algunos datos de 1990 que muestran su veloz implantación en el mercado: en esos años Estados Unidos vendió 288 millones de CD y 9,2 millones de reproductores de este tipo.
Tanto Sony como Philips (empresas pioneras en la creación del CD) se dieron cuenta de que era posible copiar el conjunto de ceros y unos que formaban la información del CD, de hecho, en 1991, salió al mercado el CD-Recordable, que permitía grabar información digital en él a través de un dispositivo lanzado ese mismo año, pero como las copias de los casetes no habían alterado a la industria musical (ya que suponían una pérdida de calidad considerable, característica que el CD mantenía intacta) las discográficas no reaccionaron en un principio.
El panorama cambió con la llegada de Internet en 1993. La primera incursión de la música en este sector se hizo a través de fans que hacían páginas web para poder encontrar otra gente con la que compartir sus gustos musicales. Aquí, ya se produjo la primera reacción de las discográficas, que crearon las primeras páginas web oficiales de sus artistas.
El siguiente paso fueron las enciclopedias web que ordenaban los contenidos musicales de la web, así como facilitaban la búsqueda de artistas por parte de los usuarios, ejemplo de esto son All Music Guide y The Ultimate Band List. Otro aspecto importante fueron las páginas que contenían las letras de las canciones, que hizo que las discográficas iniciaran de una vez por todas las demandas contra páginas web que se dedicaban a esta función, la más célebre www.lyrics.ch, clausurada una vez resuelto el juicio.
Internet seguía evolucionando y ya se podían ver páginas para escuchar música, como Real Networks,que cerraron rápidamente por la veloz reacción de las discográficas. Para compensar este detalle, las compañías lanzaron al mercado empresas como CDNow que permitían comprar discos a través de Internet. Estas tuvieron mucho éxito, pero no eran más que una mera adaptación a la red del comercio internacional, y no evitarían el problema posterior de la piratería.
En 1997, llegó el mp3 de la mano de Brandenburg. La tecnología mp3 ofrecía una comprensión de audio mucho mayor que reducía hasta diez veces el tamaño de los archivos. Esto hizo que empezaran a nacer portales donde descargar música gratuita, pero que fueron cerrados rápidamente a causa de demandas.
En 1998, nace Napster (creado por Shawn Fanning) basado en un sencillo programa que permitía compartir archivos musicales. Nació con el objetivo de compartir dichos archivos entre un círculo de amigos y en poco tiempo se convertiría en un programa utilizado por miles de personas en todo el mundo. La RIAA (Recording Industry Association of America) puso una denuncia en 1999 que terminaría con el cierre de Napster en 2001.
Pero una vez diseñado el prototipo del programa, ninguna demanda fue suficiente pues surgieron las llamadas redes P2P (Kazaa, Emule...). Estas suponían una evolución de Napster, pues imposibilitaba el bloqueo del programa aunque se cerrase el sistema central. Esto hizo que estas redes fueran un paso más allá que las discográficas pues estas no podían iniciar un proceso judicial ya que tendrían que denunciar a todos los usuarios para clausurar el programa, por lo que su evolución se mantuvo imparable. Estas redes se financian desde dos puntos de vista; desde el llamado adware: pequeños programas ocultos dentro del software que contienen publicidad no deseada para los usuarios y desde el llamado spyware: recopilación de datos personales sobre la actividad de los usuarios en Internet.
El siguiente artículo del ABC, habla sobre cómo nació toda esta forma de distribución gratuita de música con Napster.
La industria discográfica reaccionó rápidamente e instauró una serie de técnicas para frenar la piratería que no tuvieron mucho éxito: demandas, campañas para desprestigiar el mp3 y de sensibilización sobre los derechos de autor, canciones falsas en las redes P2P, inversiones en investigación de programas anti-copia,....
Pero no era la única amenaza contra las discográficas que se desarrollaba a principios del siglo veintiuno, sino que la venta ilegal de CD´s piratas invadían en el mercado. En España esto tuvo tanta repercusión que supuso un 20% de la venta de discos en el año 2003 y se le empezó a llamar top manta. Así, la industria musical española había perdido 17 millones de euros. A pesar de ello, ese mismo año, el balance económico del sector fue positivo debido al éxito del formato televisivo Operación Triunfo, que disparó las ventas de CDs. Sin embargo, para disminuir el daño de las ventas ilegales, la industria discográfica decidió probar suerte con los sistemas de protección anticopia. Todos los intentos resultaron fallidos: primero porque los sistemas anticopia suponían romper el contrato entre consumidores y discográficas. Los primeros habían comprado sus discos a los segundos con la premisa de que los podrían copiar y reproducir con cualquier reproductor de CD. En segundo lugar, por mucho que la industria invirtiese en sistemas anticopia siempre habría alguien dispuesto a dedicar su tiempo a romper esa protección. Ante un panorama en el que millones de personas acudía a las redes P2P, las 5 principales discográficas internacionales decidieron crear sus propios servicios legales de venta de música por Internet: MusicNet (BMG, EMI y Warner) y PressPlay (Universal Music y Sony). Ambos servicios, lanzados en 2001, tenían en común que el modelo de negocio era la suscripción y que la música que vendían se limitaba a la editada por las discografías que formaban la alianza. El modelo de negocio por suscripción nunca llegó a captar la atención de suficientes consumidores. La cuota mensual resultaba excesiva para los más jóvenes y el hecho de que sólo se ofreciera música de determinados catálogos, era una barrera insuperable para captar clientes. En 2002 PressPlay y MusicNet empezaron a negociar acuerdos para compartir sus catálogos. Paralelamente, PressPlay fue adquirida por Roxio, que acababa de comprar en una subasta los restos de Napster. Juntando ambos elementos (la estructura de PressPlay y la marca Napster) Roxio lanzó al mercado en 2003 un nuevo servicio de suscripción llamado Napster 2,0.Cuando ya todo el mundo daba por imposible que los servicios legales de música en Internet pudieran competir con las redes P2P, aparece iTunes Music Store, inaugurado por Steve Jobs en 2003. Este proyecto se diferenciaba de los anteriores en que: no se trataba de un servicio de suscripción, sino de venta de canciones, una a una. Desde el primer día había cientos de miles de canciones disponibles, de los principales sellos del mundo y las canciones se comercializaban a un precio asequible (0,99 dólares). Las canciones compradas se obtenían en un formato propietario llamado AAC que tenía ciertas limitaciones. Los archivos descargados no se podían convertir a MP3 ni ser reproducidos en otros ordenadores ni dispositivos. La buena imagen de marca, sin duda contribuyó a que los consumidores vieran con buenos ojos la iniciativa de Apple. Así, con iTunes y el Ipod, Steve Jobs integró dispositivo y servicio de venta de música. En los primeros 5 días la iTunes Music Store había vendido más de 1.000.000 de canciones.
En la siguiente página web podemos encontrar muchos sellos discográficos independientes, con los discos que publicaron y los años de publicación. Podemos ver gran variedad de empresas discográficas.
Mientras el sector discográfico estaba preocupado por la caída de ventas, ocurrían otros fenómenos relacionados con la industria. En 1998, la operadora de telefonía finlandesa Radiolinja lanzó el primer servicio de descargas de melodías para móviles a través de SMS. El servicio tuvo un éxito espectacular y enseguida lo adoptaron casi todas las operadoras móviles especialmente en Asia y Europa. En España, se comercializaban tonos al precio de un SMS premiun: 0,90€ + IVA. Las casualidades de la vida hicieron coincidir el auge de los ringtones con las críticas populares más duras hacia las discográficas por el precio de los CD. Cuando comprobaron que las descargas de ringtones eran un auténtico negocio, varias empresas evolucionaron el sistema y desarrollaron los llamados politonos. Años más tarde, cuando los móviles ya eran capaces de reproducir música de verdad se lanzaron los tonos reales. En 2005, el negocio mundial de los ringtones ascendía a 2.000 millones de dólares. La SGAE entendió la oportunidad mucho antes y desde el primer día recaudaba una parte de los ingresos obtenidos en concepto de derechos de autor. Las discográficas, sin embargo, aterrizaron en el negocio cuando ya se trataba de vender fragmentos de canciones o canciones enteras a través del móvil.
Cuando el descenso en las ventas de CD ya era una evidencia en España, la SGAE, ante la pérdida de ingresos por la venta de discos, promovió la creación de un canon aplicable a los CD vírgenes, cuya recaudación iría destinada a los autores. La petición se basaba en dos argumentos: El primero era que en España ya existía una ley que imponía un canon a la venta de casetes y cintas de vídeo, pero la ley había que dado anticuada ante los nuevos dispositivos. La segunda razón era que la inmensa mayoría de los CD vírgenes eran usados por los consumidores para hacer copias de otros CD musicales. Este último dato era de algún modo una evidencia, pero al mismo tiempo resultaba indemostrable. Las asociaciones de consumidores organizaron varias campañas en contra del canon y entre los propios artistas también hubo discrepancias sobre su aplicación en particular y sobre la gestión de los derechos de autor por parte de la SGAE. Ante este revuelto panorama, varios artistas mostraron públicamente su disconformidad con las prácticas habituales de la industria musical y con el trato que se les daba. Una alternativa al sistema establecido de gestión de los derechos de autor fue la creación de Creative Commons que estableció nuevos tipos de licencias en las que el propio creador decide hasta que punto quiere controlar la distribución de su obra e incluso si desea cederla al dominio público.
A partir de aquí podéis no tenerlo en cuenta, porque son datos que corresponden a las siguientes partes del trabajo; son datos actuales y no antecedentes.
Los últimos datos de la industria musical, hablan de un crecimiento del negocio en todas sus vertientes, excepto en la venta de CD.
La industria musical ha visto como aumentaban sus pérdidas año tras año desde enero del año 2000. En el año 2011 la industria musical ha tenido unas pérdidas del veinte por ciento más que el año 2010.
Según un informe de la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI), las razones para esta caída encuentran sus culpables principalmente en la piratería y en las redes P2P. Dicho informe afirma que el 45% de los internautas españoles descargan música ilegalmente en estos portales. Dicho porcentaje es el mayor del mundo, seguido por Brasil un 44%. El IFPI también declaró que el Gobierno español no podrá solucionar el problema tan solo con la ley Sinde y critica su lentitud (la del Gobierno) para adaptarse a nuevas propuestas.
Los artistas españoles también consideran de qué parte de la culpa reside en el Gobierno y defienden redes como Spotify para distribuir música. Tan solo le ponen una pega; la caída de los artistas noveles. Tampoco a los artistas consagrados les va especialmente bien en este campo ya que han visto como sus ventas han bajado considerablemente. La música en directo es una de las vías que más se están explotando para hacer frente a las carencias de las otras formas de explotación.
Por estas razones, muchos sectores creen que el principal culpable son las empresas telefónicas que se benefician de estas descargas más que ningún otro organismo. La asociación de discográficas independientes de España ha propuesto a varios operadores crear una banda ancha diferenciada a los usuarios que paguen por una cuota de música, pero no han obtenido respuesta, lo que demuestra su clara intención de beneficio a partir de las descargas ilegales.
Por último acabaremos con un breve vídeo que resume en poquísimo tiempo la evolución de los formatos en los que consumimos música durante toda la historia:
BIBLIOGRAFÍA:
DURÁN, J. y SÁNCHEZ, L. (eds.) (2008): Industrias de la comunicación audiovisual. Barcelona. Publicacions i edicions Universitat de Barcelona.
[Consulta: marzo del 2012]
La fecha de consulta solo se pone para las referencias de Internet, por si el contenido del enlace es eliminado en algun momento.
http://profesores.ie.edu/enrique_dans/download/musica-pca.pdf [Consulta: marzo del 2012]
http://venuspluton.com/industria-musical-televisio%CC%81n-y [Consulta: marzo del 2012]
http://elpais.com/diario/2011/01/21/cultura/1295564401_850215.html
[Consulta: marzo del 2012]
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/36192.la-industria-musical-evolucion-constante.html[Consulta: marzo del 2012]
http://www.h2omagazine.com/musica/150503_01.html[Consulta: marzo del 2012]
http://www.thrillermagazine.es/2011/6640/portada/turbulencias-en-la-industria-musica [Consulta: marzo del 2012]