Las industrias culturales son un conjunto de ramas y segmentos cuya principal actividad económica es la producción de cultura con fines lucrativos. La industria periodística es una de esas ramas, destinada a la creación de publicaciones impresas diferenciadas por una periodicidad.
Los antecedentes de la prensa escrita vienen ligados a la capacidad y necesidad del ser humano de comunicarse. Cómo ya decía Aristóteles, el ser humano es un ser social. Y de esa comunicación humana, nace la difusión de noticias. Los romanos fueron los primeros que contribuyeron a dicha difusión, a través de unos pequeños boletines noticiarios llamados “acta diurna” y “acta pública” que se colgaban cada cierto tiempo en calles y demás lugares. Este vehículo de expresión llevó a diversas innovaciones que surgieron durante la época del Renacimiento. Con la invención de la imprenta, en el siglo XV, comenzaron a impulsarse nuevos métodos de publicación periodística como “Los Ocasionales”, que informaban de un evento concreto de forma ocasional, “Los Canards”, iguales que los anteriores pero con contenido más popular, “Los Relaciones”, que tenían una periodicidad semestral, o “Las Gacetas”, que tuvieron especial influencia en nuestro país (“Gaceta de Madrid” en 1661). Sin embargo, el periódico, tal cómo lo conocemos hoy en día tuvo su origen en Inglaterra, en el siglo XVIII, dónde se publicó el primer periódico diario, llamado “Daily Courrant” (1702). A partir de ahí, la industria periodística se extendería por todo el mundo.
La división periodística está constituida por dos tipos de prensa: los periódicos o diarios, y las revistas. Los primeros tienen una periodicidad diaria, mientras que las revistas, suelen variar en este término, ya que unas se publican mensualmente, y otras semanalmente. Ambos pueden variar en cuanto a género periodístico y temática.
En España, entre los periódicos más vendidos actualmente se encuentran “El País”, “El Mundo” o el “ABC”, mientras que en cuanto a revistas, las más populares son “Hola”, “Cuore” o “Pronto”, entre otras.
La prensa escrita siempre ha tenido un gran éxito, sin embargo, actualmente, está atravesando una gran crisis, amarrada a una gran caída de la inversión publicitaria. Los periódicos ya no saben que hacer contra fenómenos más exitosos como la televisión o Internet. Los ingresos por venta de ejemplares en prensa tradicional han caído en picado Ni siquiera, buscando otros medios de publicación han logrado salir de este profundo pozo, pues la nueva prensa on-line en páginas como “Orbyt” no es capaz de atraer tantos lectores como necesitan. Otras razones, como la intervención en los contenidos, y la falta de transparencia, han contribuido a este descenso de ventas.
Un estudio realizado a comienzos de 2008, un mes después de las elecciones generales de marzo, reveló que el 86, 5 % de los entrevistados afirmó haber recibido presiones externas. Esta presión llega hasta tal punto que el Gobierno llega a situarse por encima de los lectores, algo muy poco ético. Esta deshonestidad periodística limita en gran parte la libertad de expresión de los diarios. Un 76,4 % se vio obligado a no publicar una noticia, mientras que un 66,7 % tuvo que modificar algún comentario. La polarización política es la causa de que la prensa tenga menos credibilidad. Es por esto que numerosos profesionales de este mundo reclamen la falta de políticas periodísticas que eviten tales influencias gubernamentales, y aporten independencia crítica a los periódicos.
Todo esto lleva a la ausencia de una autorregulación completamente necesaria. En España, el primer código deontológico colectivo fue el Código Deontológico de Periodistas de Cataluña, aprobado en 1992; a partir de ahí, le siguieron otros como el de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en 1993, y el del Sindicato de Periodistas de Madrid, en 2000. Sin embargo, todo esto parece no ser suficiente. La autorregulación periodística se encuentra en una profunda crisis, que genera como consecuencia que el Gobierno limite a la prensa poder relacionarse con la cultura periodística europea.
Esta cercanía entre el Gobierno y la prensa lleva a la falta de transparencia, que es uno de los principales objetivos de todo periodista. Sin embargo, esa estrecha relación entre la política y los medios limita la libertad de expresión, y hace de la información un objeto casi opaco. El Estado defiende los medios públicos, objetivos y plurales, sin embargo, es el propio Estado, y sus gobernantes, los que impiden que estas tres características periodísticas estén visibles en los diarios y revistas.
Todos estos conflictos han generado la crisis periodística, y tras ella, han traído una consecuencia realmente grave para el país; y es el paro. Durante el período 2008-2011, se estimó que la destrucción del empleo sectorial de los medios de comunicación ascendió a la pérdida de unos 4.800 trabajadores, de los cuales, unos 1.700 pertenecen a la prensa. Estas cifras son abrumadoras, y reflejan los malos momentos que la industria periodística está atravesando en estos momentos.
La prensa tradicional, se ha desplomado casi por completo, y los principales grupos editores aún continúan preguntándose como hacer frente a esta crisis periodística.
Resumen del libro negro del periodismo en España.
- Polarización política, intervenciones sobre los contenidos, y presiones y extorsiones en la cultura de la corrupción.
Un estudio realizado a comienzos de 2008, un mes después de las elecciones generales de marzo, reveló que el 86, 5 % de los entrevistados afirmó haber recibido presiones externas. Esta presión llega hasta tal punto que el Gobierno llega a situarse por encima de los lectores, algo muy poco ético. Esta deshonestidad periodística limita en gran parte la libertad de expresión de los diarios. Un 76,4 % se vio obligado a no publicar una noticia, mientras que un 66,7 % tuvo que modificar algún comentario. La polarización política es la causa de que la prensa tenga menos credibilidad. Es por esto que numerosos profesionales de este mundo reclamen la falta de políticas periodísticas que eviten tales influencias gubernamentales, y aporten independencia crítica a los periódicos.
- Ausencia normativa y crisis de autorregulación.
Todo esto lleva a la ausencia de una autorregulación completamente necesaria. En España, el primer código deontológico colectivo fue el Código Deontológico de Periodistas de Cataluña, aprobado en 1992; a partir de ahí, le siguieron otros como el de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en 1993, y el del Sindicato de Periodistas de Madrid, en 2000. Sin embargo, todo esto parece no ser suficiente. La autorregulación periodística se encuentra en una profunda crisis, que genera como consecuencia que el Gobierno limite a la prensa poder relacionarse con la cultura periodística europea.
- La transparencia como objetivo.
Esta cercanía entre el Gobierno y la prensa lleva a la falta de transparencia, que es uno de los principales objetivos de todo periodista. Esta estrecha relación entre la política y los medios limita la libertad de expresión, y hace de la información un objeto casi opaco. El Estado defiende los medios públicos, objetivos y plurales, sin embargo, es el propio Estado y sus gobernantes, los que impiden que estas tres características periodísticas estén visibles en los diarios y revistas.
- Precarización y paro. Hacia la destrucción de 5.000 puestos de trabajo.
Todos estos conflictos han generado la crisis periodística, y tras ella, han traído una consecuencia realmente grave para el país; y es el paro. Durante el período 2008-2011, se estimó que la destrucción del empleo sectorial de los medios de comunicación ascendió a la pérdida de unos 4.800 trabajadores, de los cuales, unos 1.700 pertenecen a la prensa. Estas cifras son abrumadoras, y reflejan los malos momentos que la industria periodística está atravesando en estos momentos.
- Sin preguntas ni debate no hay democracia.
Durante el 15 – M, una de las principales quejas de los manifestantes era que los partidos políticos tuvieran influencia sobre la información que día a día recibimos los ciudadanos. El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Santiago, Antón Losada, defendía que los periodistas tienen que ser totalmente plurales y objetivos en los medios, y que no deben dejarse influenciar por políticas ni demás movimientos. Todo estó conllevó a que en una red social tan popular como Twitter se creara el hasta #sinpreguntasnocobertura , como consecuencia al comentario de Losada.
- Desempleo por comunidades en los sectores de la prensa, y la radio y la TV durante 2010 según la SEPE.
Introducción
Las industrias culturales son un conjunto de ramas y segmentos cuya principal actividad económica es la producción de cultura con fines lucrativos. La industria periodística es una de esas ramas, destinada a la creación de publicaciones impresas diferenciadas por una periodicidad.
Los antecedentes de la prensa escrita vienen ligados a la capacidad y necesidad del ser humano de comunicarse. Cómo ya decía Aristóteles, el ser humano es un ser social. Y de esa comunicación humana, nace la difusión de noticias. Los romanos fueron los primeros que contribuyeron a dicha difusión, a través de unos pequeños boletines noticiarios llamados “acta diurna” y “acta pública” que se colgaban cada cierto tiempo en calles y demás lugares. Este vehículo de expresión llevó a diversas innovaciones que surgieron durante la época del Renacimiento. Con la invención de la imprenta, en el siglo XV, comenzaron a impulsarse nuevos métodos de publicación periodística como “Los Ocasionales”, que informaban de un evento concreto de forma ocasional, “Los Canards”, iguales que los anteriores pero con contenido más popular, “Los Relaciones”, que tenían una periodicidad semestral, o “Las Gacetas”, que tuvieron especial influencia en nuestro país (“Gaceta de Madrid” en 1661). Sin embargo, el periódico, tal cómo lo conocemos hoy en día tuvo su origen en Inglaterra, en el siglo XVIII, dónde se publicó el primer periódico diario, llamado “Daily Courrant” (1702). A partir de ahí, la industria periodística se extendería por todo el mundo.
La división periodística está constituida por dos tipos de prensa: los periódicos o diarios, y las revistas. Los primeros tienen una periodicidad diaria, mientras que las revistas, suelen variar en este término, ya que unas se publican mensualmente, y otras semanalmente. Ambos pueden variar en cuanto a género periodístico y temática.
En España, entre los periódicos más vendidos actualmente se encuentran “El País”, “El Mundo” o el “ABC”, mientras que en cuanto a revistas, las más populares son “Hola”, “Cuore” o “Pronto”, entre otras.
La prensa escrita siempre ha tenido un gran éxito, sin embargo, actualmente, está atravesando una gran crisis, amarrada a una gran caída de la inversión publicitaria. Los periódicos ya no saben que hacer contra fenómenos más exitosos como la televisión o Internet. Los ingresos por venta de ejemplares en prensa tradicional han caído en picado Ni siquiera, buscando otros medios de publicación han logrado salir de este profundo pozo, pues la nueva prensa on-line en páginas como “Orbyt” no es capaz de atraer tantos lectores como necesitan. Otras razones, como la intervención en los contenidos, y la falta de transparencia, han contribuido a este descenso de ventas.
Un estudio realizado a comienzos de 2008, un mes después de las elecciones generales de marzo, reveló que el 86, 5 % de los entrevistados afirmó haber recibido presiones externas. Esta presión llega hasta tal punto que el Gobierno llega a situarse por encima de los lectores, algo muy poco ético. Esta deshonestidad periodística limita en gran parte la libertad de expresión de los diarios. Un 76,4 % se vio obligado a no publicar una noticia, mientras que un 66,7 % tuvo que modificar algún comentario. La polarización política es la causa de que la prensa tenga menos credibilidad. Es por esto que numerosos profesionales de este mundo reclamen la falta de políticas periodísticas que eviten tales influencias gubernamentales, y aporten independencia crítica a los periódicos.
Todo esto lleva a la ausencia de una autorregulación completamente necesaria. En España, el primer código deontológico colectivo fue el Código Deontológico de Periodistas de Cataluña, aprobado en 1992; a partir de ahí, le siguieron otros como el de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en 1993, y el del Sindicato de Periodistas de Madrid, en 2000. Sin embargo, todo esto parece no ser suficiente. La autorregulación periodística se encuentra en una profunda crisis, que genera como consecuencia que el Gobierno limite a la prensa poder relacionarse con la cultura periodística europea.
Esta cercanía entre el Gobierno y la prensa lleva a la falta de transparencia, que es uno de los principales objetivos de todo periodista. Sin embargo, esa estrecha relación entre la política y los medios limita la libertad de expresión, y hace de la información un objeto casi opaco. El Estado defiende los medios públicos, objetivos y plurales, sin embargo, es el propio Estado, y sus gobernantes, los que impiden que estas tres características periodísticas estén visibles en los diarios y revistas.
Todos estos conflictos han generado la crisis periodística, y tras ella, han traído una consecuencia realmente grave para el país; y es el paro. Durante el período 2008-2011, se estimó que la destrucción del empleo sectorial de los medios de comunicación ascendió a la pérdida de unos 4.800 trabajadores, de los cuales, unos 1.700 pertenecen a la prensa. Estas cifras son abrumadoras, y reflejan los malos momentos que la industria periodística está atravesando en estos momentos.
La prensa tradicional, se ha desplomado casi por completo, y los principales grupos editores aún continúan preguntándose como hacer frente a esta crisis periodística.
Resumen del libro negro del periodismo en España.
- Polarización política, intervenciones sobre los contenidos, y presiones y extorsiones en la cultura de la corrupción.
Un estudio realizado a comienzos de 2008, un mes después de las elecciones generales de marzo, reveló que el 86, 5 % de los entrevistados afirmó haber recibido presiones externas. Esta presión llega hasta tal punto que el Gobierno llega a situarse por encima de los lectores, algo muy poco ético. Esta deshonestidad periodística limita en gran parte la libertad de expresión de los diarios. Un 76,4 % se vio obligado a no publicar una noticia, mientras que un 66,7 % tuvo que modificar algún comentario. La polarización política es la causa de que la prensa tenga menos credibilidad. Es por esto que numerosos profesionales de este mundo reclamen la falta de políticas periodísticas que eviten tales influencias gubernamentales, y aporten independencia crítica a los periódicos.- Ausencia normativa y crisis de autorregulación.
Todo esto lleva a la ausencia de una autorregulación completamente necesaria. En España, el primer código deontológico colectivo fue el Código Deontológico de Periodistas de Cataluña, aprobado en 1992; a partir de ahí, le siguieron otros como el de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en 1993, y el del Sindicato de Periodistas de Madrid, en 2000. Sin embargo, todo esto parece no ser suficiente. La autorregulación periodística se encuentra en una profunda crisis, que genera como consecuencia que el Gobierno limite a la prensa poder relacionarse con la cultura periodística europea.
- La transparencia como objetivo.
Esta cercanía entre el Gobierno y la prensa lleva a la falta de transparencia, que es uno de los principales objetivos de todo periodista. Esta estrecha relación entre la política y los medios limita la libertad de expresión, y hace de la información un objeto casi opaco. El Estado defiende los medios públicos, objetivos y plurales, sin embargo, es el propio Estado y sus gobernantes, los que impiden que estas tres características periodísticas estén visibles en los diarios y revistas.
- Precarización y paro. Hacia la destrucción de 5.000 puestos de trabajo.
Todos estos conflictos han generado la crisis periodística, y tras ella, han traído una consecuencia realmente grave para el país; y es el paro. Durante el período 2008-2011, se estimó que la destrucción del empleo sectorial de los medios de comunicación ascendió a la pérdida de unos 4.800 trabajadores, de los cuales, unos 1.700 pertenecen a la prensa. Estas cifras son abrumadoras, y reflejan los malos momentos que la industria periodística está atravesando en estos momentos.
- Sin preguntas ni debate no hay democracia.
Durante el 15 – M, una de las principales quejas de los manifestantes era que los partidos políticos tuvieran influencia sobre la información que día a día recibimos los ciudadanos. El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Santiago, Antón Losada, defendía que los periodistas tienen que ser totalmente plurales y objetivos en los medios, y que no deben dejarse influenciar por políticas ni demás movimientos. Todo estó conllevó a que en una red social tan popular como Twitter se creara el hasta #sinpreguntasnocobertura , como consecuencia al comentario de Losada.
- Desempleo por comunidades en los sectores de la prensa, y la radio y la TV durante 2010 según la SEPE.
- ANDALUCÍA: 20,5 %
- ARAGÓN: 9,2 %
- ASTURIAS: 14 %
- BALEARES: 10,6 %
- CANARIAS: 20, 4%
- CANTABRIA: 10,1 %
- CASTILLA LA MANCHA: 14,2 %
- CASTILLA Y LEÓN: 13,7 %
- CATALUÑA: 8,8 %
- COMUNIDAD VALENCIANA: 15,8 %
- EXTREMADURA: 13,3 %
- GALICIA: 9,4 %
- MADRID: 7,4%
- MURCIA:16,9%
- NAVARRA: 9,3%
- PAIS VASCO: 7,5 %
- LA RIOJA: 16,9
- CEUTA Y MELILLA: 6 %